15 julio 2009
Piratas en China
13 julio 2009
Eclipse solar en Shanghai
10 julio 2009
Cómo se hacen regalos en China
06 julio 2009
Shanghai de lujo
Hace poco nos dimos un capricho. Fuimos una tarde al hotel Hyatt que está en la torre Jinmao, a partir del piso cincuenta y tantos, a lo que llamaron 'Sinful Chocolate Buffet'. Tenían un mostrador con postres de chocolate y por menos de 15 euros podías tomar todos los que querías. Ya sé que estáis pensando, que 15 euros no es tan barato. Pero bueno, el que el Hyatt es un hotel de cinco estrellas de verdad y el bar en el que los tomabas estaba justo en el atrio central del hotel, con una claraboya de treinta pisos por encima (foto). Vamos, impresiona al más viajado… No solemos ir a hoteles de 5 estrellas, pero alguna vez hay que darse un capricho, y si es de chocolate, pues mejor aún.
02 julio 2009
El mercado de té
26 junio 2009
Póngame una ración...
17 junio 2009
Crucero por el Huangpu, otra vista de Shanghai
El río Huangpu es la línea divisoria de la Shanghai moderna. Antiguamente, la ciudad quedaba en el orilla Oeste conocida como Puxi (cuyo nombre no es aleatorio – Pu de Huangpu, y Xi que significa oeste) y en la orilla Este estaba Pudong (en este caso Dong significa este). La imagen de los rascacielos, la famosa torre de la televisión conocida como la Perla de Oriente, la Jinmao y el Shanghai World Financial Center, están todos en Pudong, clara señal de la atención del gobierno a crear un nuevo modelo de ciudad china moderna.
El caso es que el sábado pasado decidimos hacer un crucero por el Huangpu hasta la salida al mar y a la desembocadura del Yangtsé (el tercer río más largo del mundo). Hay distintas compañías y opciones de cruceros, siendo los más numerosos los que te llevan a cenar y te pasean durante una hora. Nosotros escogimos un paseo de 3 horas en plena tarde, para poder ver bien otra cara de Shanghai que desconocíamos. Si bien lo más bonito es lo que se ve justo pasando por el centro, al Oeste el Bund y al Este los rascacielos, es muy curioso seguir río abajo viendo cómo las dos orillas del río están plagadas de astilleros, muelles de descarga, barcos militares, barcos de pesca, buques de transporte de mercancías, grúas, etc, … Esta parte, ayuda a recordar que en Shanghai viven en torno a 20 millones de personas, que es un centro comercial internacional y que es mucho más grande de lo que parece. Sin duda, el año que viene, los cruceros incorporarán a su recorrido un poco más de río arriba, donde se encontrará la Expo presidida por el enorme pabellón de China.
Para los que no tengan tres horas, no quieran llegar hasta el Yangtsé o no se sientan cómodos en barco, siempre quedan las barcas públicas para cruzar el río (unos 5 minutos, 2 yuanes) a las que se puede acceder con la misma tarjeta de transporte que al metro o al autobús.
16 junio 2009
Medicina china, nuevo hallazgo
En esta temporada que ya empieza a ser calurosa de más, en un lugar húmedo como Shanghai es inevitable la aparición de mosquitos. A pesar de ser muy previsora, poner los típicos aparatos en los enchufes, echarme loción antimosquitos (de una multinacional), al final, algunos días, por despiste se me olvida echarme la loción y entonces, no falla, siempre hay algún pequeño vampiro dispuesto a atacar. Pues hace un par de días fuimos a casa de unos amigos a cenar y se me olvidó rociarme antes de salir. Inevitablemente, unas horas más tarde notaba picores en la pierna y cuando me fijé, tenía un par de picaduras fresquitas fresquitas. Vivian, que es china, inmediatamente me dejó un producto de medicina tradicional china para que me lo aplicara y me aliviara el picor. Se trataba de un frasco de cristal pequeño, casi diminuto, con un líquido verdoso dentro que desde luego encajaba con el aspecto de pócima tradicional china que yo me había ya imaginado. Yo me lo eché con un cierto escepticismo, pero pensando, más vale que lo intente y si funciona un rato, pues ya es algo. Y no sólo funciona, es mucho mejor, porque hace magia, las picaduras no vuelven, insisto, no vuelven a molestar ni al día siguiente con una sola aplicación del producto. Se baja la hinchazón y prácticamente desaparecen.
El nombre del producto, para quien esté interesado en buscarlo, en inglés es Essential Embrocation (o linimento – aceite- esencial). Está compuesto de distintas plantas y también se puede aplicar para los dolores de cabeza, este uso aún no lo he probado pero casi tengo ganas de que me duela un poquito para ver qué ocurre. El nombre chino es Fengyoujing 风油精。
07 junio 2009
Los chinos y los animales
La relación de los chinos con los animales es muy distinta a la de los occidentales. El perro como animal de compañía es un elemento relativamente reciente en la sociedad y aún escaso en las calles. No descarto que antiguamente hubiera más, (¿de dónde viene sino el típico y feo perro pequinés?) pero con la revolución se prohibió tener animales de compañía, si había dificultad para alimentar a la gente, los animales puramente de compañía eran considerados un símbolo de lujo y por tanto, inaceptable.
Además hay una serie de animales que en China tienen significados especiales relacionados con temas religiosos y espirituales (los famosos animales del horóscopo chino), y que yo aquí no voy a discutir porque para empezar no sé apenas nada de todo esto.
Sin embargo, hace poco visitamos uno de los mercados de animales y plantas que hay en Shanghai. Y sí, había gatos y canarios, pero lo que más abundaba para mi sorpresa eran los grillos. El ruido, el canto según los gustos, que generaban era atronador. Se venden en cajitas y son bastante grandes (como un dedo pulgar al menos). Según nos dijo un vendedor viven entre seis meses y un año. He estado investigando un poco y resulta que el grillo es un animal de compañía en China desde hace unos dos mil años. A la gente le gusta mucho oír como canta y además se utilizaba frecuentemente en los poemas como símbolo de soledad y de fertilidad (por la cantidad de huevos que ponen).
Yo, sigo sin verle el encanto a tener un grillo en casa, que además no se calla, pero sé de alguien que lo compraría sin dudar.
En las fotos el mercado donde se vendían grillos. Las cajitas de bambú estaban todas llenas de grillos.
03 junio 2009
De excursión por Hangzhou
31 mayo 2009
Una barbacoa en el parque
Tíbet
Esta historia empieza como un chiste, íbamos cuatro españoles, tres alemanes, dos filipinos, un argentino y una hongkonesa a conocer una de las caras más ocultas de China. Desde que salimos de Shanghai pasamos diez días fuera: en la provincia de Qinghai en Xining una noche, otra noche en el tren (25 horas en total de tren!), y el resto de días en el Tíbet. Elegimos ir en tren desde Xining, para poder aclimatarnos a la altura del Tíbet y evitar pasarlo regular como ocurre frecuentemente cuando se va en avión sin período de adaptación. La altura media en Tíbet son 4000 metros, y eso son muchos metros y el oxígeno ya no abunda… aunque el aire está más limpio no se respira igual. De hecho un poco de dolor de cabeza no te lo quita nadie, pero bueno, no fue nada grave.
Tíbet son varios mundos distintos, Lhasa y fuera de Lhasa, tibetanos y han, edad media y siglo XX (al XXI más bien no han llegado), templos y monasterios, lagos y montañas, agua y desierto, todo bajo la cima del mundo, el Everest, conocido en chino como Qomolangma.
El Tíbet poco a poco se va adaptando a la modernidad impuesta, pero aún sigue dependiendo del yak como parte fundamental de su forma de vida. ¿Qué sería de los templos sin la mantequilla de yak que hace las veces de combustible para las velas? ¿Qué carne comerían? ¿De dónde sacarían la lana? ¿Y la leche? ¿El queso? ¿El combustible para las estufas (el que no sepa de dónde sale que me lo diga)? ¿Animal para arar? Pero, como decía, la modernidad y la practicidad china se imponen, paneles solares para calentar el agua en todos los sitios en los que hay agua corriente, fuera de Lhasa no son tantos, cocinas solares por todas partes, carreteras asfaltadas e incluso parabólicas.
Aún nos sorprenden, sin duda, las costumbres de la gente. Yo no había visto nunca a nadie –sin eufemismos- cagar, y en Tíbet sin querer, vi en un mismo día dos personas. La gente, cuando va al baño (los baños no queréis más detalles, creedme), le da igual no cerrar la puerta, no tienen ese pudor aunque estén haciendo los ruidos más incómodos. Los niños no llevan pañales y generalmente van con las caras y las manos bastante sucias. Y yo pienso, si no tuviera más agua corriente que la que va en el arroyo recién bajada del deshielo, ¿acaso me lavaría muy a menudo? ¡Qué fácil es ducharse con el agua a 40º y la calefacción al salir!
Viajar por Tíbet sin duda es algo distinto que no cómodo, auténtico y espectacular, a pesar de las burocracias, los controles continuos, el dolor de cabeza… Se vuelven a apreciar cosas tan sencillas como una buena ducha, una ensalada fresca (fuera de Lhasa es complicado), o el acceso a Internet. Sin duda en Tíbet desconectas.
La burladora de Shanghai
25 mayo 2009
Sin acceso
14 mayo 2009
Paul Krugman en Shanghai









