En Shanghai hay un parque llamado 'Parque Forestal de Gongqing' al que fuimos hace unos días en una actividad de la escuela de Jorge. Sin duda fue una intensa experiencia china. El parque, a medio camino entre un parque de atracciones y un parque tradicional, tenía zonas verdes, actividades para niños y no tan niños, y un área de barbacoas. Nada más llegar al parque, a eso de las 10.30 de la mañana nos dirigimos a la zona de las barbacoas que consiste en un recinto vallado donde alquilan barbacoas y con algunos sombrajos para poder cocinar a gusto. Con lo que no había contado nadie, inocentemente, es que al ser un día festivo en China aquello estaba ya lleno de gente (foto arriba), sí, lleno en China es muy lleno. Conseguimos encontrar un rincón en el que instalar nuestro picnic (para unas treinta personas nada menos). Estábamos al lado de una charquilla, y rodeados de lo que sería el equivalente a domingueros, por todos los flancos. Estar en una zona de barbacoas tan abarrotada, donde todo el mundo tiene su barbacoa encendida, tiene inconvenientes en los que no voy a detenerme más allá de estar constantemente ahumado y la falta de encanto.
Afortunadamente, después de comer, ya sin barbacoa nos dirigimos a la otra zona del parque donde ya había explanadas de cesped, no había humo, ni basura... Aprovechamos para tener un rápido combate de paintball, del que aún tengo un morado en la pierna de tres colores distintos, airearnos, jugar a las cartas (actividad china como ninguna). Conclusión, la próxima vez en un parque chino se hace picnic, que no barbacoa. No digáis que no os he avisado.

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