No todo van a ser reflexiones serias sobre lo que ocurre o no en China. Hoy tengo algo más banal y gracioso que contar, que quizás, sólo podría ocurrir en China.
Hace un par de noches fuimos a cenar a un restaurante singapureño cerca del CEIBS. No es un sitio con un encanto especial, pero podían acoger sin problemas veinte personas una noche entre semana a una hora ya tardía (las nueve y pico de la noche!!!). Allí estábamos cenando, dividido el grupo en dos mesas, cuando vemos que todos los que estaban en la otra mesa, se levantan de repente, como el que ha visto algo. Señalan a la moqueta y veo lejos algo grisáceo y pequeño que se desplaza a toda velocidad. Pensé, un ratón, lo que faltaba... Sin embargo, cuando miré mejor vi algo completamente distinto: ¡un cangrejo!
Pensamos que se había escapado de la cocina en busca de una nueva aventura, como si fuera una película de dibujos animados. No sabemos qué fue de él, si habrá encontrado una vida mejor, o si en el restaurante lo cazaron y lo echaron a la siguiente ración. Al menos, pienso, la comida debe ser fresca fresca, lástima que no tomásemos marisco.
2 comentarios:
Rocío,
que precisamente tú no sepas qué le sucedió al cangrejo tiene guasa. Jorge lo capturó debajo de un cenicero (para tener cangrejo ahumado, supongo) y se lo acabó entregando a sus captores.
Muy bueno rocío... lo de fresco, sobre todo... Cuando vuelvas a españa tienes que escribir un librito sobre tu experiencia en china... salu2.
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