Como no podía ser de otra manera, en Shanghai donde todo se compra y se vende, hay un mercado del té (de hecho creo que hay más de uno). Los clientes de ese mercado son generalmente mayoristas, restaurantes y sitios así, pero cualquiera puede comprar. Lo curioso es que no es un sitio especialmente turístico, es inevitable que te miren con curiosidad cuando paseas por el mercado y además el inglés escasea, así que para los puramente turistas puede ser complicado entenderse. Aprovechamos la visita, Nayra, Miguel y yo, para comprar algo de té. Por supuesto, en los dos puestos en los que nos paramos a comprar nos hicieron la ceremonia del té (en otras palabras, el jarrucheo) y nos estuvieron sirviendo té hasta que dejamos los cuenquitos llenos para que no nos sirvieran más (el té chino se toma en cuenquitos minúsculos para evitar que se enfríe y se van sirviendo rondas). El té es bastante barato respecto a los precios en otras tiendas de Shanghai, aunque hay de todos tipos y calidades siempre que sea té chino, vamos, que a nadie se le ocurra pedir Earl Grey.
Dejo un par de fotos para que veáis el ambiente.


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