31 mayo 2009

Una barbacoa en el parque

En Shanghai hay un parque llamado 'Parque Forestal de Gongqing' al que fuimos hace unos días en una actividad de la escuela de Jorge. Sin duda fue una intensa experiencia china. El parque, a medio camino entre un parque de atracciones y un parque tradicional, tenía zonas verdes, actividades para niños y no tan niños, y un área de barbacoas. Nada más llegar al parque, a eso de las 10.30 de la mañana nos dirigimos a la zona de las barbacoas que consiste en un recinto vallado donde alquilan barbacoas y con algunos sombrajos para poder cocinar a gusto. Con lo que no había contado nadie, inocentemente, es que al ser un día festivo en China aquello estaba ya lleno de gente (foto arriba), sí, lleno en China es muy lleno. Conseguimos encontrar un rincón en el que instalar nuestro picnic (para unas treinta personas nada menos). Estábamos al lado de una charquilla, y rodeados de lo que sería el equivalente a domingueros, por todos los flancos. Estar en una zona de barbacoas tan abarrotada, donde todo el mundo tiene su barbacoa encendida, tiene inconvenientes en los que no voy a detenerme más allá de estar constantemente ahumado y la falta de encanto.
Afortunadamente, después de comer, ya sin barbacoa nos dirigimos a la otra zona del parque donde ya había explanadas de cesped, no había humo, ni basura... Aprovechamos para tener un rápido combate de paintball, del que aún tengo un morado en la pierna de tres colores distintos, airearnos, jugar a las cartas (actividad china como ninguna). Conclusión, la próxima vez en un parque chino se hace picnic, que no barbacoa. No digáis que no os he avisado.

 
 

Tíbet

Este post lo tenía escrito hace varias semanas, por fin puedo publicarlo.
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Esta historia empieza como un chiste, íbamos cuatro españoles, tres alemanes, dos filipinos, un argentino y una hongkonesa a conocer una de las caras más ocultas de China. Desde que salimos de Shanghai pasamos diez días fuera: en la provincia de Qinghai en Xining una noche, otra noche en el tren (25 horas en total de tren!), y el resto de días en el Tíbet. Elegimos ir en tren desde Xining, para poder aclimatarnos a la altura del Tíbet y evitar pasarlo regular como ocurre frecuentemente cuando se va en avión sin período de adaptación. La altura media en Tíbet son 4000 metros, y eso son muchos metros y el oxígeno ya no abunda… aunque el aire está más limpio no se respira igual. De hecho un poco de dolor de cabeza no te lo quita nadie, pero bueno, no fue nada grave.

 

Tíbet son varios mundos distintos, Lhasa y fuera de Lhasa, tibetanos y han, edad media y siglo XX (al XXI más bien no han llegado), templos y monasterios, lagos y montañas, agua y desierto, todo bajo la cima del mundo, el Everest, conocido en chino como Qomolangma.

 

El Tíbet poco a poco se va adaptando a la modernidad impuesta, pero aún sigue dependiendo del yak como parte fundamental de su forma de vida. ¿Qué sería de los templos sin la mantequilla de yak que hace las veces de combustible para las velas? ¿Qué carne comerían? ¿De dónde sacarían la lana? ¿Y la  leche? ¿El queso? ¿El combustible para las estufas (el que no sepa de dónde sale que me lo diga)? ¿Animal para arar? Pero, como decía, la modernidad y la practicidad china se imponen, paneles solares para calentar el agua en todos los sitios en los que hay agua corriente, fuera de Lhasa no son tantos, cocinas solares por todas partes, carreteras asfaltadas e incluso parabólicas.

 

Aún nos sorprenden, sin duda, las costumbres de la gente. Yo no había visto nunca a nadie –sin eufemismos- cagar, y en Tíbet sin querer, vi en un mismo día dos personas. La gente, cuando va al baño (los baños no queréis más detalles, creedme), le da igual no cerrar la puerta, no tienen ese pudor aunque estén haciendo los ruidos más incómodos. Los niños no llevan pañales y generalmente van con las caras y las manos bastante sucias. Y yo pienso, si no tuviera más agua corriente que la que va en el arroyo recién bajada del deshielo, ¿acaso me lavaría muy a menudo? ¡Qué fácil es ducharse con el agua a 40º y la calefacción al salir!

 

Viajar por Tíbet sin duda es algo distinto que no cómodo, auténtico y espectacular, a pesar de las burocracias, los controles continuos, el dolor de cabeza… Se vuelven a apreciar cosas tan sencillas como una buena ducha, una ensalada fresca (fuera de Lhasa es complicado), o el acceso a Internet. Sin duda en Tíbet desconectas.


 
 

La burladora de Shanghai

Gracias a la ayuda de Kiko y a un par de cambios en la configuración del blog, puedo volver a publicar entradas. Espero que este sistema aguante y voy a empezar ya a poner algunas que tenía atrasadas. Tendréis que comprender que quizás ahora no queden tan bonitas cuando coloque las fotos, pero seguiré haciendo lo que pueda. Se acabó la pausa.
 
 

25 mayo 2009

Sin acceso

Soy Kiko, escribiendo de parte de Rocío, dice que hace semanas que no puede acceder a su blog, tiene el acceso bloqueado, no sabe porqué. Así que no vamos a decir que hay c______ pero bueno, a lo mejor es "sólo" un problema técnico.

14 mayo 2009

Paul Krugman en Shanghai

Pues hace un par de días estuvo Paul Krugman, último premio Nobel de Economía, dando una conferencia en Shanghai Jiao Tong University, mi universidad en Shanghai. Me enteré de esto estando en Tíbet (sí, aún no he escrito nada, estoy seleccionando fotos), pero no me dio tiempo a inscribirme. Decidí de todos modos, plantarme en la puerta e intentar entrar. Primero me dijeron que estaba lleno y que no se podía entrar, pero que si eventualmente había sitio, podría entrar. Llegado el momento, la azafata de la puerta, claramente entrenada para negar, no me quería dejar entrar de ninguna manera, y a decir verdad, había bastante gente y tenía toda la pinta de que iba a estar lleno. No obstante, decidí quedarme en la puerta a ver si en el último momento algo cambiaba. Allí a la espera, me abordó un señor chino que tenía al lado y me preguntó si quería entrar. Le dije que sí pero que no tenía invitación. A él le sobraba una, pinta que estaba esperando en la puerta para dársela a alguien y le llamaron diciendo que no, así que muy amablemente me la cedió. No sólo pude entrar, sino que además estaba en la zona delantera al lado del escenario (la de las entradas caras), con lo que no perdí detalle. Fue muy divertido ver cómo Krugman que hablaba de la crisis económica global y de China, aunque no es un experto en economía china, metía baza con las prácticas chinas monetarias, comerciales y medio ambientales. El público, mayoritariamente chino, en la ronda de preguntas, saltaba y se ponía de pie intentando que les diesen a ellos el micrófono. Yo no había visto nunca tantas ganas a la hora de hacer preguntas en una conferencia.