31 julio 2009

Rompiendo mitos

Cuántas veces he oído "...es que los niños chinos hasta los doce años no saben leer...", bueno, pues nada como una imagen para echar por tierra esa teoría. Ahora bien, la explicación del mito es la siguiente: los niños chinos aprenden nuevo vocabulario cuando están en el colegio, igual que los españoles. La diferencia radica en que cuando ellos aprenden nuevo vocabulario, normalmente, tienen que aprender también cómo escribirlo, mientras que con el alfabeto latino, normalmente cuando alguien nos dicta podemos unir las letras y escribir lo que oímos. Esto no quita que haya muchísima gente que comete faltas de ortografía confundiendo "b" y "v", omitiendo "h", etc...
Así que en conclusión, si a un niño chino le das un libro para su edad, lo lee igual que si a un niño español le das un libro para su edad. Y me diréis, sí, pero el español si quiere con 10 años puede leer 'Crimen y Castigo', y no os lo niego, pero entender, no va a entender nada (salvo casos exepcionales).

 

22 julio 2009

Putuoshan, la isla budista

Siguiendo con el último post, nos fuimos a Putuoshan, una pequeña isla budista que está bastante cerca de Shanghai y que, a pesar de todo, parece tan lejana, ya que se vuelven a ver las estrellas en el cielo por la noche. Para llegar allí fuimos en el ferry nocturno, en un camarote para diez personas que estaba mejor de lo que yo pensaba, aire acondicionado incluido. El barco era el típico ferry ni muy grande ni muy pequeño, pero suficiente para tener un restaurante, chino obviamente, y poder pasear un poco. Por la mañana amanecimos en Putuoshan.
 
Al salir de la terminal marítima, detrás de una especie de valla, hay un montón de gente de los hoteles y alojamientos diversos de la isla esperando para reclutar clientes. Prácticamente es como si te tiraran a los leones, pero bueno, con un poco de paciencia y regateo, al final hay para todos los gustos (o casi todos). Nosotros acabamos durmiendo en una casa del pueblo en la que alquilaban habitaciones muy sencillas, desde luego si no era lo que podemos decir lujoso, más auténtico ya había pocas opciones.
 
Dedicamos nuestro tiempo a pasear por la playa, ver templos budistas, disfrutar del aire limpio y del cielo azul. Es muy curioso, porque aunque la isla tiene un par de playas muy bonitas, los chinos apenas van. No les interesa tomar el sol, se lleva la piel blanca, y en muchos casos no saben nadar, así que más allá de dar un paseo por la orilla, encuentran poco que hacer. Además, en una de las playas, vimos el típico cartel de 'prohibido nadar', que ya es de traca.
 
En conclusión, Putuoshan es una buena opción de escapada desde Shanghai para el que vive aquí y quiere un poco de tranquilidad y naturaleza, eso sí, en un ambiente muy chino, porque los turistas occidentales eran realmente escasos, la comida siempre china y sólo un bar karaoke en toda la isla, eso sí, en una de las playas para pasar un buen rato por la noche.  
 
 

15 julio 2009

Piratas en China

No me refiero a los piratas del parche en el ojo y la pata de palo, si bien muchos de estos podrían asumir el papel de lo que entiendo yo por piratas actualmente en China (nada que ver tampoco con el conflicto en aguas índicas). Me refiero a algo tan común en China como los intermediarios en compras varias. El caso con el que me he topado hoy ha sido muy típico. Cerca de Shanghai hay una isla pequeña, Putuoshan, que es un lugar dedicado al budismo y que además cuenta con un par de playas, tranquilidad y algo de naturaleza, razones por las que hemos decidido ir. Llegar a Putuoshan desde Shanghai no es tan fácil para un extranjero que no conoce chino, ya que la información en las guías internacionales es escasa, sin embargo todas apuntan a que hay ferries directamente desde la ciudad.
 
Tras una investigación online, descubro la dirección y el teléfono de la agencia que vende los billetes de estos ferries misteriosos. Me resulta un poco raro, que en Shanghai, una ciudad interminable, sólo haya un sitio en el que comprar estos billetes, pero esto es China. Me imagino además, que en el muelle donde esté el barco, que tampoco sabemos dónde es, también se podrán comprar.
 
Como sé que comprar unos pasajes de lo que sea en China, no es algo tan fácil como llegar y comprar (podemos hablar del sistema de venta de billetes de tren largo y tendido), decido llamar a la agencia para comprobar la información, la existencia de la misma y de los ferries, antes que darme un viaje hasta allí en balde con los 35º y la humedad a altos niveles que nos regala Shanghai en estos días (otro motivo más para ir a Putuoshan).
 
En la llamada me dicen que sí (todo en chino, no habla inglés nadie), que venden los billetes, y que vaya a la agencia directamente a por la información, que sí, que hay dos tipos de ferries distintos y que vaya allí por la información. El tono de mi interlocutora me hace pensar que no tiene ganas de explicarme todo para no venderme ningún billete, de reservar billetes por teléfono ni hablamos, así que ayer fui hasta la agencia, que afortunadamente no se encuentra demasiado lejos de una parada de metro (al sur del Bund, en el nº59 de Jinling Road por si alguien quiere ir).
 
Llego a la oficina, en una calle de mayoristas de mercería, y entiendo sólo con verla, porqué no estaban muy explicativos por teléfono. Se trata de la típica oficina de venta de billetes oficial con unas ventanillas y sin ningún sentido comercial, ya que los empleados probablemente ganan lo mismo vendan billetes o no. Pregunto a uno de los dependientes si ahí venden los billetes y me dice que sí, le digo que me explique las distintas posibilidades, precios, clases, etc... y me señala un tablón de anuncios en el que está toda la información en unos magníficos caracteres chinos. No obstante, puedo intuir algunas diferencias (de algo tenían que servir tantas clases), pero quiero saber más detalles. Vuelvo a la ventanilla y pregunto, y el dependiente, a su pesar va respondiendo las preguntas de esta laowai tan pesada que parece que no se va a ir nunca. Pero aquí no concluye la historia para comprar los billetes, ya que siguiendo la regla que algún iluminado dictó desde algún ministerio, sólo se venden billetes dos días antes, como queremos irnos el viernes, hay que comprar a partir del miércoles, es decir al día siguiente (hoy). Al final, le debo caer bien al hombre ya que me insiste que al día siguiente, si quiero los billetes, tengo que estar allí a las 7 de la mañana o no van a quedar. Me insiste mucho y yo le digo que sí, que volveré (pensando que a las 7 de la mañana no vengo seguro). ¿Cómo no van a quedar billetes para ir a Putuoshan, que no va nadie, un par de horas más tarde?
 
Pues parezco una novata en China a veces, porque por supuesto, cuando hoy he vuelto a las 9 y algo de la mañana, sin llegar a entrar a la oficina he podido intuir porqué no quedarían los billetes que me interesaban. En la acera a ambos lados de la puerta de la oficina, había cuatro o cinco hombres con butacas, una mesita, una calculadora y unas bolsas del tipo cartera colgando y que se me han quedado mirando nada más verme entrar en la oficina. De hecho, uno me ha acompañado hasta la ventanilla, no por gentileza si no porque sabía que los billetes que yo quería no los tenían en ventanilla, sino que los tenían ellos en las bolsas. La señora de la ventanilla, me ha dicho que esos billetes ya no, que los tenían esos señores, que son los piratillas (esto no lo ha dicho ella lógicamente). Llegan allí a las 7 de la mañana, compran los billetes buenos, los de ir hacinados en literas con mucha gente no los cogen claro, y luego te los revenden con una comisión. Por eso tienen ahí la calculadora, para la negociación. Finalmente, he conseguido los billetes que quería, por 20 yuanes (2 euros aproximadamente) más cada uno del precio de salida.
 
Me lo tomo como que les he pagado a los piratillas para que me compraran los tickets a las 7 de la mañana y no quedarme sin ellos, pero en el fondo me pregunto, para qué tanto sistema de control de venta de los billetes, si al final resulta que los únicos que se están beneficiando son unos cuantos piratillas, que por supuesto, no declaran ni un yuan al Estado por estos trapicheos.

 

13 julio 2009

Eclipse solar en Shanghai

El próximo día 22 de julio se podrá contemplar desde Shanghai un eclipse solar total, que según dicen, no tendrá igual en 300 años. Empezará a las 8.23 de la mañana, teniendo 6 minutos de gloria entre las 9.36 y las 9.41. Estaremos atentos y lo intentaremos seguir con detalle, aunque espero que no ocurran sucesos extraños, como en la novela de Stephen King. Ya os contaré cómo se vive el eclipse en China.
 
 

10 julio 2009

Cómo se hacen regalos en China

Las costumbres cambian mucho de un país a otro, así que
tratándose de China, las diferencias son muchas. En un
tema como hacer regalos, que parece una banalidad, hay
muchas diferencias entre nuestra cultura y la cultura
china.
 
Si alguien te invita a su casa, la costumbre, igual que
en España, es llevar un pequeño regalo. Lo más típico es
llevar flores o cajas de fruta, una botella de licor
chino o similares. De hecho venden fruta en cajas de
presentación para regalo, es muy común.
 
En China no se abren los regalos delante de la persona
que lo entrega. Es de mala educación por varias razones:
si el regalo no te gusta, se nota, y haces quedar mal a
la persona que te lo ha regalado; si el regalo es más
barato de lo que esperabas, se nota, te ofendes, y de
nuevo, haces quedar mal a la persona que lo ha traído; si
el regalo es demasiado caro, entonces, la persona que lo
recibe está en situación de deuda con el que da el
regalo, por lo que es incómodo y tendrá que intentar
compensarlo.
 
Pero, no sólo el precio es importante, también hay que
saber qué regalar y sobre todo, qué no regalar, puesto
que hay muchas supersticiones relacionadas con los
regalos.
 
Si comprando fruta, uno escoge algo tan inofensivo como
peras, la intención de ese regalo en China, es desear la
muerte de la persona que lo recibe. ¿Y por qué? Porque
pera, se dice li, y li también quiere decir dejar, irse,
marcharse, o figuradamente, morir. Este tipo de
asociaciones en las palabras son las que hacen que
ciertos regalos no sean bien vistos.
 
Otros ejemplos: No se pueden regalar paraguas, y eso que
en sitios como Shanghai llueve mucho, porque se dice san,
que también suena como separarse y conlleva el
significado de separar la familia; no se pueden regalar
relojes de pared (de muñeca, sí) porque decir suena como
ofrecer los últimos respetos a un muerto (songzhong).
También hay casos que denotan cosas positivas, por
ejemplo en Año Nuevo Chino se regalan mandarinas y
manzanas porque conllevan cosas buenas y paz
respectivamente. Así como también se come pescado en Año
Nuevo porque suena igual que permanecer, seguir, lo que
asocian a prosperidad. 
 
Así que a la hora de regalar algo a chinos, hay que
pensar bien qué para no meter la pata.
 

06 julio 2009

Shanghai de lujo

Hace poco nos dimos un capricho. Fuimos una tarde al hotel Hyatt que está en la torre Jinmao, a partir del piso cincuenta y tantos, a lo que llamaron 'Sinful Chocolate Buffet'. Tenían un mostrador con postres de chocolate y por menos de 15 euros podías tomar todos los que querías. Ya sé que estáis pensando, que 15 euros no es tan barato. Pero bueno, el que el Hyatt es un hotel de cinco estrellas de verdad y el bar en el que los tomabas estaba justo en el atrio central del hotel, con una claraboya de treinta pisos por encima (foto). Vamos, impresiona al más viajado… No solemos ir a hoteles de 5 estrellas, pero alguna vez hay que darse un capricho, y si es de chocolate, pues mejor aún.


 

02 julio 2009

El mercado de té

Como no podía ser de otra manera, en Shanghai donde todo se compra y se vende, hay un mercado del té (de hecho creo que hay más de uno). Los clientes de ese mercado son generalmente mayoristas, restaurantes y sitios así, pero cualquiera puede comprar. Lo curioso es que no es un sitio especialmente turístico, es inevitable que te miren con curiosidad cuando paseas por el mercado y además el inglés escasea, así que para los puramente turistas puede ser complicado entenderse. Aprovechamos la visita, Nayra, Miguel y yo, para comprar algo de té. Por supuesto, en los dos puestos en los que nos paramos a comprar nos hicieron la ceremonia del té (en otras palabras, el jarrucheo) y nos estuvieron sirviendo té hasta que dejamos los cuenquitos llenos para que no nos sirvieran más (el té chino se toma en cuenquitos minúsculos para evitar que se enfríe y se van sirviendo rondas). El té es bastante barato respecto a los precios en otras tiendas de Shanghai, aunque hay de todos tipos y calidades siempre que sea té chino, vamos, que a nadie se le ocurra pedir Earl Grey.  
 
Dejo un par de fotos para que veáis el ambiente.